Celulitis, los tratamientos perfectos y los adipocitos

Celulitis, los tratamientos perfectos y los adipocitos

La celulitis: Los tratamientos perfectos

Sabiendo que la celulitis no se va a solucionar por si misma, tendremos que aplicar tratamientos y dar consejos adecuados:

La alimentación

Habrá que disminuir la ingestión de grasas y féculas. De este modo, no se eliminará la celulitis, pero sí se previene y evita su aumento.

El ejercicio físico

Todos los ejercicios que movilicen la circulación sanguínea de las piernas y la masa muscular son, de entrada, favorables. En particular el caminar. Porque las contracciones musculares generadas por la actividad física, ejercen una acción de masaje sobre la parte cutánea y facilitan el drenaje. Mejoran las circulaciones sanguíneas y linfáticas .

El masaje

Provoca una relajación orgánica general que favorece la correcta fisiología de la zona afectada. Mejora la circulación sanguínea y favorece el drenaje de la linfa, eliminando toxinas y desechos orgánicos.

Los productos

El tratamiento cosmético consiste esencialmente en la aplicación local de cremas o geles con finalidades lipolíticas que contengan agentes destinados a rectificar los desequilibrios que se encuentran a nivel de lo adipocitos.

El adipocito

El adipocito es una célula de la que ya se saben muchas cosas. Durante mucho tiempo, fue considerada como una simple célula de almacenamiento, mientras que ahora se descubre que posee unas capacidades de regulación y adaptación muy particulares.
Es notorio, en particular, que las células adiposas están reguladas mediante unos receptores que se encuentran en la membrana celular. Por medio de estos receptores, que se pueden comparar con unos enchufes eléctricos, la célula recibe informaciones y mensajes.

Existen dos grandes tipos de receptores: de los receptores alfa, que favorecen el almacenamiento de las grasas; de los receptores beta, que favorecen la lipólisis.

Por consiguiente, el adipocito es capaz de almacenar las grasas, o, por el contrario, de metabolizarlas o de liberarlas. Estos receptores alfa y beta existen en proporción relativa específica según la localización del tejido adiposo.

Se ha descubierto que, en la mujer, la mayor proporción de receptores alfa se encuentra en la zona caderas-muslos-abdomen. En función de un cierto número de circunstancias fisiológicas o patológicas, una regulación distinta se realiza a partir de los receptores.

En la mujer, durante el embarazo y la lactancia, el porcentaje de los receptores alfa aumenta aún más, lo que favorece la acumulación de los triglicéridos, necesarios para el aumento de las exigencias metabólicas.

Por el contrario, en la mujer que practica un deporte con regularidad, los porcentajes se invierten con el fin de que los ácidos grasos puedan ser utilizados como fuente de energía durante el esfuerzo.

Estos fenómenos bioquímicos explican las diferencias que existen entre obesidad y celulitis, y la necesidad de un tratamiento específico para la celulitis. Permiten comprender también el interés de asociar el ejercicio físico con el uso de los productos cosméticos adaptados.

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