Shiatsu estético personalizado

Shiatsu estético personalizado

El shiatsu estético (hay un shiatsu médico muy practicado y reconocido en Japón y China). Puede constituir hoy en día un verdadero tratamiento corporal individualizado en centros de estética. Una profesional experta es capaz de variar sus maniobras de una sesión a otra y adaptar completamente el tratamiento en función de las necesidades corporales del momento. Un servicio preciso y altamente personalizado que se ajusta por completo a las expectativas de las mujeres y los hombres en materia de tratamientos.

Shiatsu y la estética

La finalidad reconocida del shiatsu es conseguir la armonía entre las dos energías opuestas que componen nuestro cuerpo. Cuyos desequilibrios pueden ser origen del dolor, la enfermedad y los aspectos antiestéticos del cuerpo.

 

La finalidad del shiatsu es realizar un intercambio energético entre el masajista y la persona que recibe el tratamiento. Se trata de un momento de comunicación privilegiada que puede proporcionar un estado de relajación extrema. Incluso de meditación, asemejándose en este aspecto a las técnicas de acceso a la espiritualidad zen y taoísta.

El shiatsu puede practicarse solamente en cura o integrarse a un programa más amplio de adelgazamiento. Por ejemplo, poniendo a la cliente en mejores condiciones de abordar sin estrés un reequilibrio alimentario. Y un periodo de modificación de su higiene de vida (retomar un deporte, vigilar el peso, etc.)

La energía vital Ki, energía Yin y la energía Yan

La práctica del shiatsu consiste en presiones controladas de las manos y en particular de los pulgares. Sobre los 24 meridianos energéticos del cuerpo y sobre los puntos de acupuntura que los componen. De esta forma se obtiene una armonización de la energía vital (el Ki), que permite combatir el estrés y las agresiones de nuestro entorno. Las presiones ejercidas en la piel deben ser verticales y bastante enérgicas para poder excitar los receptores (corpúsculos de Golgi Mazzoni y de Pacini) situados en la hipodermis. En todos los casos, ha de adaptarse a la sensibilidad de cada receptor.

La energía Yin (la coma negra con un punto blanco en el símbolo taoísta de la Unidad Suprema). Está asociada a la noche, a la tierra, a la receptividad, a la feminidad y a las faces anteriores e internas del cuerpo.

La energía Yan (la coma blanca con el punto negro). Se relaciona con el día, el cielo, la actividad, la masculinidad y las faces posterior y externa del cuerpo.

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